miércoles, 10 de febrero de 2010

sin palabras


No hay palabras suficientes para explicar eso que no puedo entender. No es suficiente con que yo golpee este teclado soñando para disfrazar un dolor. No sé nada, y si alguna vez te digo que sé, no me creas, porque de verdad que no sé nada, solo oigo cosas en mi cabeza. Que no olvide, me dice, que no me duela recordar mis palabras, lo que escribo, mi alma, mi vida.
Aquí estoy, sentada, con los brazos sujetándome las piernas, la cabeza caída, los ojos entrecerrados, el corazón herido doliéndome casi tanto como duele la piel desnuda en invierno cuando azota el frío. Imaginando, inventando, buscando trozos de cosas, de sentimientos en algún espacio de mi mente.
Te encontré en un sueño y caminamos cogidos de la mano, burlándonos del destino y de la misma manera me despierto y sigo andando sola, tropezando, caminando, cayendo. Nunca paro, quizás voy dando círculos. Me río.
No son mas que palabras, ideas, pensamientos encajados en un trozo de papel o en mi cabeza que no dicen mucho por que un día quedaron enterrados en un lugar que no encuentro y que trato de unir fragmentos, pegar recuerdos, sabores, olores que un día sentí. Solo me quedará el recuerdo de haber escrito algo, como viví ese momento, pero no sabré como me sentí. Será el relato del cuento del niño sin sonrisa, de la mujer sin ojos.
Estoy llena de preguntas, que no tienen respuestas. Susurro en mi mente no olvidar a nadie, a alguien, a algo. Llena, de inquietudes. Llena de razones, para hacer realidad lo que ayer, soñé. Recordaré haber escrito algo. No recordar, no sentir, olvidar duele y seguirá doliendo siempre.